Los expertos en dermatología señalan la importancia de la protección de la piel en verano, sobre todo en los mayores, para prevenir enfermedades como el cáncer o melanóma, entre otros, por lo que hoy queremos señalar algunos cuidados y recomendaciones.
Se indica una serie de cinco medidas básicas y necesarias para una mejor protección de la piel en verano.
- El bronceado. Este es el resultado del daño solar en nuestra piel durante todo el tiempo, por lo que debemos protegernos todos los días. Los dermatólogos intentan transmitir este mensaje casi a diario, desde que se conoció el efecto negativo de los rayos solares en la piel.
- Los fototipos I y II. Estas corresponden a las pieles blancas y pelirrojos, ya que son las más sensibles y por ello tienen más riesgo de sufrir quemaduras. Se deben proteger más del sol.
- Evitar la exposición solar en las horas intermedias del día, entre las doce y las cuatro del mediodía.
- Señalar que, las mejores medidas de protección de la piel en verano son las físicas, como el las gafas de sol, sombrero, sombrillas y ropa entre otros.
- Aplicar fotoprotectores tópicos frente a UVA y UVB a diario para reducir los daños del sol en nuestra piel.
A la hora de adquirir una crema protectora hay que tener en cuenta el índice de protección. El factor de protección solar (abreviado FPS o SPF en inglés) se considera la información más fiable para el consumidor como medida de su eficacia. El FPS mide protección frente a UVB.
Seguir estas recomendaciones para la protección de la piel de nuestros mayores en verano es fundamental. La prevención es el mejor tratamiento.