Cuidado de personas mayores

5th julio, 2017 Geriatel

Con la llegada del verano son muchas las personas que empiezan a planificar sus vacaciones, pero existen muchas familias que tienen que tener en cuenta a personas dependientes como son las personas mayores.

Como consecuencia de ello, durante el verano, en las residencias de ancianos, hay un incremento de residentes temporales en verano, sobre todo en agosto, y el motivo principal es el tener un mes de respiro para los cuidadores o familiares. Cada año prueba el servicio más familias porque les gusta y lo ve como una buena solución.

Sin embargo, todavía son muchas las personas que un verano más se quedarán sin vacaciones, ya que son muchos los cuidadores de personas dependientes mayores de 65 años los que realizan esta labor. ¿Cómo es el cuidado de las personas mayores en una residencia de ancianos en Rivas Vaciamadrid

En primer lugar, el cuidado de personas mayores en situación de vulnerabilidad exige una mirada atenta por parte de todos: Administración, profesionales y la sociedad en general, con el fin de prevenir y/o identificar las potenciales situaciones de mal trato que puedan darse sobre este colectivo.

  • Humano. Es la principal característica con la que debemos tratar a un anciano. Mostrar humanidad es hacer gala de los valores intrínsecos a nuestra especie, actuando humanamente en la atención a los mayores.
  • Servicial. Estar disponibles y dispuestos a servir a nuestros mayores. De tal manera, que respondamos con prontitud a las peticiones que se nos hagan.
  • Constante. Es imprescindible mantenerse firme en el noble propósito de atender a los mayores en las actividades de la vida cotidiana.
  • Honesto. Lo cuidamos desde la integridad, el decoro y la realidad, ya que para nosotros son valores esenciales que deben definir la vida de cualquier ser humano en toda relación social.
  • Comunicador. Hacemos participe a los mayores de sus cuidados, ya que así podremos mantener una eficaz interacción que genera confianza, tranquilidad y seguridad.  No debemos olvidar que la comunicación establece un vínculo afectivo entre ambos que se va fortaleciendo con el paso del tiempo.
  • Positivo. Debemos tener en cuenta que estas personas mayores van perdiendo esa alegría, ilusión y positividad que se tiene cuando se es más joven, por lo que impregnamos al adulto el mayor optimismo los altibajos que puedan tener.
  • Paciente. Por supuesto, se debe tener paciencia, ya que cuidar a un anciano requiere de ella. Además es una virtud sobrellevar con éxito los momentos de presión y tensión que puedan presentarse. Mostrar comprensión, ser tolerante y esperar va a ayudarnos siempre a resolver los conflictos más críticos.
  • Inteligencia emocional. debemos saber gestionar las emociones propias y ajenas en pos de un exitoso desarrollo personal y profesional. Todo cuidador debería adoptar herramientas y habilidades para el desarrollo de competencias en esta área.
  • Fuertes. Abordar diariamente a personas con un grado de dependencia alto, con deterioro cognitivo, sin movilidad, conlleva a un desgaste físico y emocional. Por tanto, un buen estado de salud es importantísimo para el cuidado de personas mayores.
  • Autocuidado. Por último, evitamos por todos los medios el síndrome del cuidador quemado o “burn-out” donde se produce un rechazo de la persona atendida por acumulación de estrés prolongado en el tiempo. Para cuidar a las personas mayores, primero debes cuidarte tu mismo. De esta manera mantenemos una correcta atención y cuidado.

 

“Ser capaz de prestarse atención a uno mismo es requisito previo para tener la capacidad de prestar atención a los demás; sentirse a gusto con uno mismo es la condición necesaria para relacionarse con otros”. Erich Fromm