¿Qué es el síndrome de la decaída o fragilidad en los mayores?

11th enero, 2017
Cuidado personas mayores

Todas las personas, en la vida diaria, conocemos a diferentes ancianos que a pesar de tener la misma edad presentan estados físicos, funcionales y psicológicos diferentes. ¿Por qué? Porque no todos envejecemos del mismo modo.

Las hay que con más de 80 años conservan todas sus facultades y demuestran su fortaleza física. Pero también aquéllas que con muchos años menos evidencian un claro deterioro físico que no hace sino mostrar un estado de fragilidad, delicadeza y en situación de riesgo que limita su actividad y les impone la necesidad de ayuda para realizar algunas de las actividades básicas diarias, además de cuidados especiales.

Esto mismo, en la actualidad, es lo que se denomina como el síndrome de la decaída o fragilidad, que representa al conjunto del “anciano frágil”.

La fragilidad y, de forma extrema, el síndrome de la decaída o declive, es un conjunto de síntomas y signos clínicos que se caracterizan por la disminución de la capacidad de reserva de órganos y sistemas, que ocasiona en el individuo grandes pérdidas funcionales ante pequeños cambios.

– Cuando la fragilidad se acentúa surge el síndrome del declive marcado por diferentes signos que vemos a continuación:

– Pérdida de peso no intencionada.

– Falta de fuerza a la hora de manipular objetos o ponerse en pie.

– Encorvamiento de la columna vertebral.

– Lentitud al caminar, arrastrando los pies y demostrando inseguridad.

– Poca actividad física, lo que favorece la atrofia muscular.

– Falta de energía o bajo tono vital, que lleva a la inactividad y al distanciamiento de la familia o su círculo social habitual.

– Aislamiento social.

 ¿Cuáles pueden ser las causas de este síndrome de la decaída o fragilidad?

– El envejecimiento biológico.

– Ser una persona sedentaria.

– Tener el síndrome de inmovilidad.

– Pertenecer a un nivel socioeconómico bajo.

– Tener problemas de nutrición.

– El alcoholismo.

– Tener enfermedades ocultas u otras que causan pérdidas sensoriales o de habilidades específicas.

– Sufrir algún tipo de enfermedad mental, etc.

 Todas estas circunstancias hacen que las personas frágiles tengan un cierto grado de dependencia, al no poder realizar alguna de las actividades básicas de la vida diaria, por lo que necesitan de la ayuda de cuidadores, ya sean familiares, amigos, conocidos o profesionales como en Geriatel.

De hecho, el síndrome de la decaída es un indicador de discapacidad y pérdida de calidad de vida que se puede evitar en cierta medida o retrasar su evolución con los siguientes consejos:

– Procurar que estas personas se alimenten correctamente e ingieran los nutrientes necesarios.

– Potenciar la actividad física para mantener tono muscular y evitar la atrofia.

– Favorecer el mantenimiento de la salud mental y la estimulación cognitiva y sensorial.

– Hacer que perciban el apoyo de la familia y de su círculo social.

 Aunque podamos prevenir sus signos a través de estos consejos, no siempre es posible evitar el síndrome de la decaída y llegar a ser un mayor frágil. Los factores genéticos también influyen.