La importancia de la alimentación en los mayores

1st abril, 2016
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La población geriátrica es un conjunto tan heterogéneo de individuos que resulta imposible hacer unas recomendaciones dietéticas en general. Por lo que hoy os queremos hablar de la importancia que tiene la alimentación en los mayores. 

Los especialistas aseguran que  lo aconsejable es agrupar, por un lado, las recomendaciones para una “dieta ideal” y, por otro, las peculiaridades para la “persona mayor dependiente” y “la nutrición entera“.

Un punto importante es saber si la persona mayor a la que se le está cuidando se encuentra desnutrida o no. Esto se puede conocer mediante la medición del índice de masa corporal.

Por otro lado, La Fundación Española de Nutrición habla de “dieta ideal” cuando en la dieta media consumida en un período de 15 días el 10-15% de su energía deriva de las proteínas, un 30-40% de las grasas y un 50-60% de los hidratos de carbono.  Esta definición no hace distinción entre jóvenes y viejos. De hecho, no existe ninguna evidencia de que un anciano sano, con buen grado de actividad física, deba alterar su dieta con respecto a aquella que seguía cuando era más joven.

Además, nuestro país está a la cabeza de los que seguimos la famosa dieta mediterránea, cuyas principales características son:

  • Elevado consumo de frutas y vegetales, con los que se aportan grandes cantidades de vitamina C, betacarotenos y fibra.
  • Elevado consumo de aceites vegetales, sobre todo de aceite de oliva, lo que conlleva una ingesta elevada de ácidos grasos monoinsaturados que de alguna manera combaten la enfermedad cardiovascular.
  • Elevado consumo de pescados que aportan proteínas de excelente calidad y ácidos grasos poliinsaturados, sobre todo del grupo Omega-3, que son también beneficiosos en la prevención de la enfermedad cardiovascular.
  • Alto consumo de leche y derivados que proporcionan proteínas y especialmente calcio.
  • Bajo consumo de grasas sólidas, del tipo de la mantequilla y la margarina, ricas en ácidos grasos saturados.

Estas características de la dieta mediterránea hacen que sea especialmente recomendable por su elevado aporte de vitaminas y minerales y por su equilibrio en la proporción de las distintas grasas.

Por todo ello, la principal recomendación que debemos hacer a nuestros ancianos es que sigan una dieta rica y variada.