¿Cuáles son los síntomas de un golpe de calor o una insolación?

21st junio, 2018

En España es habitual rozar los 40ºC durante los meses de verano. Precisamente en estos días en los que las temperaturas se disparan, es especialmente relevante recurrir al sentido común. Pues el calor puede conllevar consecuencias serias para nuestra salud, como pueden ser un golpe de calor o las insolaciones.

Tanto las insolaciones como los golpes de calor son problemas serios, que tienen su origen en una dificultad de adaptación del organismo a una circunstancia ambiental, como es el calor extremo. Pero mientras que en la insolación existe el antecedente de una exposición prolongada al sol y se acompaña de graves alteraciones cutáneas, en el golpe de calor no es indispensable haber estado expuesto al sol y, por lo tanto, estas manifestaciones externas no se presentan, aunque sí aparecen todos los demás síntomas de la insolación.

Síntomas de que el calor nos está afectando

Los principales síntomas, tanto de la insolación como del golpe de calor, son muy similares. La hipertermia, manifestación más llamativa, se mantiene alrededor de los 40ºC a lo largo de todo el proceso, dando lugar a sequedad de piel y taquicardia. Aparecen dolor de cabeza, sensación de mareo, vértigo, náuseas y dolor abdominal. Si no lo tratamos a tiempo también pueden aparecer síntomas como convulsiones o pérdida de consciencia.

Para evitar estos síntomas es mejor prevenir y luchar contra la insolación y golpe de calor. Para hacerlo tenemos que procurar utilizar ropa ligera y transpirable, protegernos del sol con un sombrero y permanecer en lugares frescos. También debemos de tomar de forma frecuenta agua o bebidas isotónicas para mantener un buen estado de hidratación.

¿Que hacer si somos testigos de un golpe de calor o insolación?

  • Hay que colocar al paciente en un ambiente oscuro y fresco.
  • Intentar bajarle la temperatura del cuerpo, mediante un baño de agua fría, paños mojados.
  • Situarlo en una habitación refrigerada.
  • Es conveniente desplazar al afectado rápidamente a un servicio de urgencias, preferiblemente de un   hospital.